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09 marzo 2016

POSITIVA (Fascinación por planear)




Todo, todo le interesaba. Su mente era un constante ir y venir de ideas. Allí se cocían los planes más inverosímiles haciéndose un hueco el más reciente al hilo de cualquier fleco olvidado del proyecto anterior.
Cuando de pequeña le preguntaban niña ¿a ti a qué es a lo que más te gusta jugar? había que prepararse porque la respuesta no tenía final. Pues a mí –decía lo que más me gusta es leer, ver pelis, pintar, escribir cuentos, cantar, nadar, correr, saltar, jugar al parchís, a la oca, al ajedrez, a las 3 en raya…. Para, para –le decía. que con eso ya nos hemos enterado. Y salían corriendo ante tanta repelencia.
Ella no lo hacía por dárselas de interesante ni por molestar, es que, de verdad, todo le gustaba y su mente no le permitía dar una sóla respuesta porque hubiera sido como una traición a todas las que esperaban apelotonadas en la punta de la lengua.
Como todo le interesaba, le era imposible decidirse y hacer una cosa sóla cada vez. Así pues es de imaginar que a la hora de escoger carrera universitaria, no supiera por cuál decidirse. ¿A qué se iba dedicar? ¿No podía ser investigadora titular y además entrenadora los fines de semana para no perder su condición de deportista nata? ¿y por qué renunciar a escribir, por cualquier rincón, sus apasionados versos sobre la vida, el amor, y también sobre la muerte y el duelo? .
Por supuesto tuvo que elegir una sóla carrera, bueno, en realidad dos porque tenían asignaturas comunes y le sería fácil estudiar todo a la vez. Las dos eran de Letras. Cuando iba por la mitad del segundo curso se dio cuenta de que podía comenzar a coger asignaturas sueltas de una carrera de Ciencias.
Mientras tanto, en fines de semana y periodos vacacionales, pudo ir realizando cursos de lo más diverso, desde los que le servían para mejorar su salud y la de quienes la rodeaban, como técnicas de Quiromasaje, Acupuntura y Naturopatía, hasta los que le servían de puro entretenimiento, como la Acuarela fácil . Esto por no nombrar los cursos que iba haciendo a distancia o con clases particulares de gente conocida, como solfeo, guitarra, piano y fotografía para todos. ¡Ah! No olvidemos los idiomas. Los estudiaba a pares.
A los 25 años, cuando empezó a redactar su currículum, comenzaron a aparecer páginas y páginas porque ¿a qué renunciaba? Todo podía ser de interés para un futuro trabajo. Quién te dice a ti que, en el caso de que la contrataran en una clínica, por ejemplo, no les atrajera más una terapeuta que además de saber relajar con palabras lo hiciera tocando el piano.
Así pues optó por dejar todo puesto en el papel aún a riesgo de aburrir, hasta el sopor, a sus posibles futuros jefes. El curriculum presentaba nada menos que dos licenciaturas, cuatro diplomaturas y, en estudios no universitarios, aparecía una lista interminable de disciplinas varias, sanitarias, artísticas y técnicas.
Abarcaba todas las áreas, todos los posibles trabajos se abrían ante ella. Lo mismo podía presentarse en el departamento de Recursos Humanos de cualquier multinacional (porque apenas hemos nombrado los idiomas, pero se defendía muy bien en cuatro: francés, inglés, italiano y portugués), que a las oposiciones para profesores de Instituciones Docentes o ser contratada como agente de cualquier productora de música joven.
¿Qué le depararía el destino a esta joven tan polifacética y creativa? Pues la verdad, nada interesante. Acabó siendo contratada, como auxiliar administrativa (con posibilidades de promoción a administrativa al cabo de los años) y chica de los recados en un despacho de abogados excéntricos y vividores.
Había meses en que no le pagaban pero, esos eran los momentos en que ella sacaba lo mejor de su personalidad: un optimismo a prueba de bomba. Siempre veía el lado bueno de las cosas. Le era imposible amargarse la vida.
Pero ¿qué puede verse de positivo en que estés trabajando y tus jefes no te paguen? La respuesta es sencilla: que no tienes la obligación de trabajar. Y así era. Sus simpáticos jefes le daban trabajos para pasar al ordenador que, luego, nunca le pedían. Ella aprendió la lección y hacía como que trabajaba en eso pero lo que hacía era algo diferente: escribía sus propias historias, cuentos y crónicas tan reales como la vida misma. También se le daban bien los textos de autoayuda y de divulgación científica. Lo de siempre. Le pegaba a todo.
Ningún cabo andaba suelto. Si un día sus jefes le pidieran alguno de esos documentos que, se suponía, debían estar guardados en el disco duro del ordenador, ella haría como que no lo encontraba para ganar tiempo y así poder escribirlo por primera vez.
¿Y qué estaba escribiendo esta chica en estos momentos, en mitad de un pasillo (porque ella no tenía despacho propio) por donde circulaba un montón de gente, de las más variadas procedencias y armando siempre escándalo, tanto fuera de risas como de llantos? Pues eso daba igual. Escribía y escribía, perfectamente concentrada en lo suyo. Pero además de escribir, su mente siempre en actividad frenética, estaba perfilando un plan que la iba a salvar de la penuria económica en que la tenían sumida los servidores de la ley: iba a hacerse famosa con la publicación de los escritos que estaba a punto de terminar. No sabía nada del negocio del libro pero seguro que le iría estupendamente.
El primer problema había aparecido a la hora de centrarse en el tema sobre el qué escribir. Podrían ser historias divertidas y fruto de su imaginación. O aventuras vividas por gente conocida, como sus amigas cooperantes. Pero también podría hacer una obra de divulgación científica o, mejor, algo sobre cómo ser más feliz en esta vida. Sí, esto último sería lo mejor. Un auténtico bombazo editorial. Oye ¿y si pudiese dejarse este poco rentable trabajo y dedicarse a la literatura? Los best sellers pueden convertir al autor en millonario y casi podría vivir de rentas toda su vida. ¡Ah, qué maravilla!. Al fin podría dedicar todas las horas de su vida a las múltiples cosas que le gustaba hacer, en lugar de pasar todos los días laborables en ese pasillo deprimente ¿era deprimente? Bueno, nunca lo había sentido así pero ahora le interesaba verlo así para darse el empujoncito necesario para el cambio.
Aunque le costó decidirse por el tema, al fín lo hizo. Eligió escribir el manual sobre cómo ser feliz. Le costaría poco porque ella se consideraba muy feliz así es que no podía fallar. El título podía ser Consejos para ser feliz. Guía fácil para vivir mejor. Con ese título engancharía a todo el mundo, segurísimo. O mejor, Los secretos de la Felicidad. Una guía práctica para la vida.
Tomada la decisión del título, escribir el texto fue fácil. Las ideas se le agolpaban en la mente tan rápidas que sus dedos no podían teclear a ese ritmo. Tenía que parar de vez en cuando para respirar y calmarse, retomando la marcha frenética nuevamente, sin parar ni retocar.
Sin revisión alguna, estuvo listo el texto en una semana. Llena de entusiasmo, abordó la segunda parte del proyecto: la publicación.
Ni la recibieron en las editoriales.
Su habitual entusiasmo le hizo ver el lado bueno de la situación, como siempre le ocurría ante cualquier problema. Si no le compraban su obra, para ella serían todos los beneficios ¡peor para las editoriales!
Se fue directa a una imprenta y pidió presupuesto para hacer una tirada de, por ejemplo, 1000 ejemplares. Dio los pasos pertinentes para reservarse todos los derechos como autora, sacó los números del Depósito Legal y el ISBN. A continuación confirmó a la imprenta que las máquinas podían empezaran a trabajar.
Como es lógico en quien no cobra, no tenía dinero para pagar la edición. Tuvo que desprenderse de algunos aparatos que tenía en casa, vendiéndolos a una tienda de artículos de segunda mano. Aún así no reunió el dinero necesario y tuvo que meterse en un préstamo de interés desorbitado, habida cuenta de que era una persona perteneciente a un grupo de riesgo, es decir, de los que no tienen bienes para que se los quede el banco en caso de no poder pagar.
Pero no pasaba nada, tan optimista como siempre, se metió en esa terrible rueda sin pensar en ninguno de los problemas que pudieran derivarse de la aventura. Al contrario, estaba tan contenta ante la perspectiva de haber encontrado una nueva ocupación, que ya tenía en la mente multitud de proyectos literarios nuevos. De algunos ya tenía hasta el Índice pensado y la bibliografía hilvanada. Estaba deseando poner en marcha todos y cada uno de ellos. No podía apenas dormir de la emoción que la embargaba.
Cuando la llamaron de la imprenta para que pasara a recoger su pedido, temblaba de emoción. No pudo ni tomarse el café.Disparada se fue para allá con el dinero justo en los bolsillos.
Ya en el lugar de los hechos, como decía en los escritos que hubiera tenido que pasar al ordenador de su trabajo, su entusiasmo palideció. ¿Pues no le dicen ahora que tiene que pagar un montón de dinero más porque el diseño y maquetación van aparte? Ah, y cuatro copias que hay que entregar al depósito legal dicen que corren de su cuenta (había imprentas que eso no lo cobraban pero ésta sí porque estaba muy resabiada. ¡Vaya, qué suerte!).
A punto estuvo de perder el equilibrio nuestra optimista escritora metida a editora. Pero deprimirse no estaba entre sus opciones de vida y menos abandonar un proyecto que la apasionaba.
Bueno –le contestó al impresor como de todas formas no he traído el coche para llevarme tantas cajas (¿cómo no había caído en el detalle de que 1000 ejemplares no los iba a poder transportar con sólo sus dos manos?) de momento me llevo una sola caja, se la pago y mañana vengo con un coche a por el resto. Estuvieron de acuerdo.
A toda prisa puso a trabajar su calculadora cerebral y llegó a la conclusión de que si vendía rápidamente los 100 ejemplares que llevaba en la caja, a 10 euros cada uno, podría pagar la cantidad que le faltaba para el total y encima sobraba.
Con su habitual alegría se puso manos a la obra. Buscó su agenda y empezó a llamar a sus muchos amigos, amigas y familiares. Estos serían los primeros y luego, si le faltaban por vender algunos libros, los llevarías a las secretarías de las Escuelas donde estudió, para las bibliotecas. Seguro que se los quedaban.
No tenía ninguna duda sobre el éxito de la operación. Hoy en día, 10 euros es el billete mínimo para cualquier cosa: una entrada de cine con palomitas, un taxi para ir y volver, un aperitivo, un bocata con refresco. En fín, una cantidad que no iba a ninguna parte pero que a ella la iba a sacar del apuro.
Empezó por llamar a sus amigas más íntimas, empezando por la más antigua y querida. ¡Menuda sorpresa se iba a llevar cuando le dijera que había escrito un libro! Lo mismo se quedaba más de uno, por darse el gusto de regalarlo y decir que lo había escrito su amiga. Al menos eso sería lo que ella haría si fuera al revés. Y encima era algo útil porque no hay que olvidar que el libro daba consejos sobre cómo ser feliz.
Primera llamada: hola, qué tal, quedamos, no quedamos, pues yo vi a fulanita de tal y me dijo que…. A punto ya de colgar, Optimista se armó de valor y dijo a su más antigua y querida amiga: por cierto, he escrito un libro –silencio. Se titula los secretos de la felicidad. Una guía práctica. Si me compras alguno me acerco ahora mismo a tu casa y te lo llevo. Hoy he decidido no ir a trabajar para celebrar el acontecimiento. Respuesta de su amiga del alma: ¿y cuanto vale? Un silencio y a continuación, diez euros…respuesta de la posible clienta: ¡uf, qué caro!. La verdad es que yo soy muy feliz y el libro va de eso. No me hace falta. Bueno, oye, quedamos como habíamos dicho, el jueves ¿no? Vale, vale, contestó a duras penas una sorprendida optimista.
Pero bueno, esta chica no se entera de lo importante que es escribir un libro. Voy a llamar a la siguiente de mi agenda, se dijo sin desanimarse.
Segunda llamada. Hola, soy yo. Ah, qué bien, tenía muchas ganas de hablar contigo porque mira que te cuento…. Después de una hora de teléfono, con la oreja toda roja y a punto de colgar, Optimista suelta a bocajarro: oye, he escrito un libro. Se titula bla bla bla…..Respuesta: ay, qué pena, ahora no me viene bien comprar nada…. Llama a nuestra común amiga tal y tal, que a ella le gustan mucho los libros y seguro que te compra uno.
Y así fue llamando y llamando, obteniendo respuestas parecidas ¿cómo era posible? Pero si fulanita el otro día se gastó así, por las buenas, 20 euros en unas papeletas de lotería de no se sabe quien. Y citanita se gastó, sin ir más lejos, 30 en la peluquería para ir a continuación a su casa y deshacer lo que le habían hecho porque no le gustaba....
Empezó a pensar que no debieron enterarse de nada. O no habían entendido que el libro lo había escrito ella porque lo lógico era que una amiga quisiera tener ese recuerdo en casa; o quizás habían entendido 100 euros en lugar de 10. A veces el teléfono gasta bromas pesadas. La personalidad de Optimista no aceptaba el lado doloroso de la vida. Así pues, no se dio por vencida y continuó con el ataque telefónico, pasando del grupo de amigas al de la familia. Le tocaba el turno a la sangre. Aquí si que no le iban a fallar ¡qué orgullosas iban a estar de ella sus hermanas y sus hermanos!
La primera respuesta fue: ahora no me viene bien, recuérdamelo el mes que viene. La segunda fue: chica, ¿vas a cobrar a tu propia familia?. La tercera: siempre estás inventando cosas y metiéndote en líos ¿qué haces que no estás trabajando?.
Optimista no daba crédito a lo que estaba escuchando. Pero, como siempre que tropezaba con una de esas piedras desagradables del camino, en vez de caerse y aprovechar para reflexionar, si se caía lo que hacía era levantarse enseguida y mirar para otro lado. No reflexionaba. Siempre encontraba un camino alternativo para no sufrir, para no sentir el dolor. Aunque ese camino la llevara al descalabro o a perderse en la oscuridad, que ella siempre alumbraría con cualquier artilugio.
Y en esta corta historia, el camino por el que optó fue el de la huída hacia adelante. Total, ¿qué tenía ante sí? Pues tenía un señor en una imprenta esperando con 9 cajas llenas de libros con su nombre impreso en la tapa; un trabajo tranquilo, por el que no cobraba; una casa sin muebles; un montón de amigas, amigos y familia que no la habían comprendido.... Todo eso era su actual paisaje ¿qué podía perder si lo dejaba atrás? Y empezó a imaginar un viaje de placer. Podría comenzar un viaje y no regresar nunca más, al fin y al cabo ella podía trabajar de cualquier cosa y en cualquier sitio.
¿Para donde ir? ¿Hacia Europa? ¿Inglaterra para perfeccionar el inglés? No, mejor cruzar el Atlántico y acabar en cualquier país de América Latina donde la gente es tan hospitalaria y no tienes problemas con el idioma. Si, era una buena idea…. Y así, sin un duro en el bolsillo, con una gran deuda que pagar, Optimista mantenía una sonrisa abierta y soñadora, la misma que siempre acompañaba la aparición de un proyecto nuevo, algo fuera de lo corriente, cualquier cosa que le permitiera salir del torpe aburrimiento y sentir la fascinación de lo desconocido. La fascinación por planear.


Momento en que lo normal se transforma en patológico.

Es muy sano el espíritu optimista y la fortaleza para no sucumbir ante las adversidades de la vida. Pero hay una fina frontera que separa el espíritu optimista del alejamiento de la realidad.
El punto de inflexión está en no asumir la realidad y huir hacia adelante para no tener que solucionar lo que se deja atrás. Es la misma técnica que utiliza para no sentir la frustración de un proyecto que falla, saltando al siguiente sin pararse a reflexionar.
Cuando el tipo 7 traspasa la frontera entre salud y enfermedad, se frustra con demasiada facilidad y se vuelven infantiles e impulsivos, teniendo gran dificultad para controlarse.


Características principales, pasión, virtud y mecanismo de defensa. Tratamientos.

Según E. Salmon, los Tipo 7 buscan constantemente el placer, no soportan estar encerrados y les cuesta acabar lo que han empezado. Entusiastas y optimistas, tienden a lanzarse a la novedad, adoran tener muchos proyectos y estar continuamente en movimiento. Tienden a subestimar el peligro y a ser positivos incluso en situaciones difíciles.
Son de verbo fácil y les gusta jugar, no se atan a compromisos ni se implican. Su mente es ágil y les gusta pasar de una idea a otra igual que empezar muchas cosas a la vez y no acabar ninguna. No les gusta hacer una tarea laboriosa y repetitiva. Evitan sentirse mal y orientan sus pensamientos enseguida hacia cosas agradables.
Les gusta la diversidad, la aventura, los viajes, bromear y seducir. No les gusta la rutina, las reuniones largas ni los días en que no pasa nada.
Motivación inconsciente: percepción infantil del mundo como opresor y frustrante, lo que compensan refugiándose en su imaginación y concentrándose en el lado bueno de las cosas.
Su pasión es la GULA. Nada les basta, siempre necesitan más. Por miedo a carecer, se vuelven glotones (costumbre emocional que evita el miedo concentrándose en lo agradable). Cuando entran en la espiral de quererlo todo enseguida, se convierten en eternos insatisfechos. Pero pueden canalizar su energía si emplean la virtud de la SOBRIEDAD (estado en el que se centran y dominan las emociones) que les permitirá ser más realistas y aceptar la dimensión dolorosa de la vida, sintiendo la alegría a un nivel más profundo.
A continuación añadimos las características que describe Maitri:
Los 7 son entusiastas, animados, optimistas y curiosos. Todo les interesa y son vanguardistas. Siempre necesitan nuevas ideas y ocupaciones. Siempre están haciendo planes. Les gusta sintetizar la información y les encanta hacer esquemas. Tienen tendencia a abandonar cuando las cosas se ponen difíciles o si se precisa perseverancia.
Son eternos idealistas y se centran en lo positivo. Tienden a ser tolerantes, de mentalidad abierta y rígidos en el sentido de que piensan que los demás deben ser así también.
El 7 siempre está planificando el futuro. Puede que el 7 nunca haya experimentado la dicha de la unión con su madre, que haya sido apartado de ella por cualquier circunstancia. Es por esto por lo que siente la pérdida del amor, nutrición y seguridad.
Así, siempre imaginando el futuro, se alimentará y evitará enfrentarse al presente. En su afán por evitar el dolor, el 7 fomenta sentirse bien con todo. Tiene una visión positiva y evita ver el lado oscuro de las cosas. Los 7 parecen alegres, animados, despreocupados, llenos de esperanza y energía. Utilizan su encanto para disolver la agresividad de los otros, halagando y seduciendo. También les resulta difícil tolerar que los demás tengan sentimientos de desesperación, dolor o tristeza. A esto también tiene que darle un giro positivo y se proponen convencer al otro de que no siente así, o de que no hay mal que por bien no venga. Intentan que, en sus relaciones, todo el mundo esté feliz y contento.
Como un perpetuo adolescente, el Tipo 7 tiene poca paciencia.
Mecanismos de defensa: contra el miedo y el dolor utiliza la sublimación, la racionalización, idealización y la intelectualización. Con la Sublimación el 7 se vuelve ciego a su instinto, estando atento sólo a su motivación altruista y generosa .
Con la Idealización tiene una visión positiva de la vida y de las cosas en general.
Su mente está incesantemente activa, saltando de un sitio a otro (por eso el animal que simboliza a este tipo es el mono). Y si algo no funciona hay siempre otros planes para empezar.
Les encanta teorizar y generalizar. Les fascinan las palabras y los símbolos. Son estudiosos perpetuos, acumulando siempre información. Les encanta sintetizar datos y hacer esquemas de información. Es un gran narrador que suele ser divertido. Son capaces de asistir a un cursillo y volver dispuestos a dar un curso completo sobre el tema. Cuando el trabajo se vuelve tedioso y deja de ser excitante, se aburren y pierden el interés.
Prefieren permanecer en la superficie de las cosas que profundizar. Les atraen los cursillos rápidos, donde prometen mucho por poco. Cursillos de fin de semana que prometen la Iluminación, por ejemplo. Les gusta mostrar cuanto saben, por eso además de ser eternos estudiantes, les gusta enseñar a los demás.
La pasión asociada al 7 es la GULA, que no se refiere sólo a la comida sino a un apetito voraz de ideas, de historias, de libros, de drogas.... de cualquier cosa que le estimule. Lo que quiere es probarlo todo y cuantas más cosas raras mejor. Está lleno de excitación por la vida. Tiene apego a consumir. Siempre está comiendo algo, masticando algo. La falta de estímulos provoca la ansiedad en un 7. El movimiento hippie de los años 60 es un fenómeno 7.


Tratamientos:

A) Cognitivo-Conductual: Para conseguir un cambio, la virtud asociada al 7 sería la SOBRIEDAD, que hace referencia a la moderación, autodominio, seriedad y calma. Esto se puede trabajar con una Reestructuración Cognitiva que le permita comprender que tanta información no le ha procurado ninguna transformación personal. Debe abandonar su mentalidad futurista y centrarse en lo que pasa en su interior en el ahora.
B) Tendrá que soportar la imagen de no sentirse bien.
Abandonar la creencia de que tiene que estar contento todo el tiempo. Tiene que reflexionar sobre su temor a ser abandonado y no querido. Debe poder hacer frente al dolor y al miedo.
Será entonces cuando pueda apreciar la felicidad y la alegría verdaderas. Hay que trabajar también el concepto de que la Felicidad no puede ser permanente.
Hay que ayudarles a aprender a desdramatizar el miedo a implicarse y hacerles apreciar la constancia y la perseverancia como cualidades muy positivas.
Sí es bueno que preserve su alegría y su saber sacar siempre el lado positivo de cada situación. Conservar su optimismo, espontaneidad, inventiva y capacidad para subir la moral a quien le escuche.
C) Hipnosis: Les beneficiarían las sugestiones dirigidas a valorar el placer por el trabajo bien hecho, así como la auto-disciplina y la perseverancia.
También debería aprender a tomarse tiempo y distancia para digerir experiencias y hacer balance. Es decir, aprender a pararse a reflexionar.
D) PNL: una de las cosas que debe aprender un 7 es la autodisciplina. Para trabajar sus creencias recomiendan la técnica de Reimprinting, además de los modelos Fijación de Objetivos y Construyendo un futuro real. El Reencuadre le ayudará a sobrellevar las emociones dolorosas.


Correspondencia con otras clasificaciones de personalidad y sus trastornos.

Este tipo de personalidad contiene algunos de los rasgos de la Personalidad Inmadura descrita en el DSM-IV.
Corresponde también al tipo Hipertímico de la clasificación de Schneider y al Productivo de Fromm.
En Psicoanálisis esta personalidad correspondería al tipo Oral.
En el cuadro del Eneagrama de Claudio Naranjo el trastorno derivado de esta personalidad sería la Manía.


http://eneagramania.hol.es/viewerjs-0.5.8/ViewerJS/Documents/Eneatipo%207%20-%20POSITIVA%20%28Fascinaci%C3%B3n%20por%20planear%29.pdf

 

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