Hace poco llegó a mis manos una reflexión del Foro Sufí acerca del Poder del Silencio. Y pensé: Es difícil “cultivar” el Silencio en una Sociedad donde se promueve el escapismo; lo cual me resulta alarmante. Porqué en el Silencio, a mi sentir, se halla el origen del Ser interior.
No obstante, es un hecho: Nos enseñan a huir. Nos programan para Ser y Estar en un permanente estado de ensoñación. De modo que ante la GRAN pregunta “¿Qué necesito?” uno, verdaderamente, no sabe qué responder. Y es ahí, Querido lector, cuando entra en juego y se dispara la Neura. ¡Pensémoslo! El Mundo está Gobernado por títeres neuróticos que nos transmiten e inculcan falsas necesidades vestidas de “mucho ruido y pocas nueces”. Claras son sus intenciones, es por eso, ahí no voy a entrar. Lo que a mí realmente me inquieta es el resultado final de dicha ecuación Sistémica: Una Sociedad de Locos voraz, demandante, superficial y que, tristemente, cree saber lo que quiere (¡no lo que necesita!).
Mi experiencia personal de estos últimos meses, encabezada por una Crisis Existencial, me ha permitido ver una pequeña parte de este juego disparatado típico de mí Neura. Claro está, cada número atañe consigo un sinfín de conductas diferentes (véase Eneagrama de la Personalidad). En mi caso, siendo 2 sexual, mi fijación se lanza de cabeza hacia la creación de un personaje ficticio disfrazado de conquista, seducción y, por qué no decirlo, una ambición desmesurada. Una intérprete que se reconoce a través de la intimidad con el otro; cuando se da la conquista sexual. Una actriz que nace, busca, y se postra ante la mirada del hombre para después, ¡castrarlo sin piedad!
Pero, ¡¿Qué le pasa a la femme fatale cuando esto no se da, cuando no hay hombre(s)?! , o peor aún, ¡¿Qué le pasa a la joven inquisidora cuando es rechazada y abandonada?! Pues que entra en Crisis. Una recesión caótica e Infernal muy parecida a la que vive mí querido amigo Strindberg.
De modo que empieza a sacar todas sus armas (¡ella sabe que ha sido descubierta!); respaldada, eso sí, por nuestro fantástico Mundo lleno de recursos escapistas. Y ahí empieza la batalla campal. Y es curioso porqué, cuanto más se lucha contra ella, peores son sus hazañas para aferrarse a la vida, para defender todo cuanto ha construido a través de su falso amor, de su falsa abundancia. El personaje cae. Llora. Grita. Odia el mundo por no ser como ella quiso, o más bien, como ella querría. Y finalmente, después de TAN mal porvenir ¡se rinde!, (…) se calla (…). Y entonces, ocurre algo mágico: El Silencio.
¿Y que hallé en el Silencio? Os preguntaréis algunos (…) A mí.
Fuente: Más allá de la Neura (Reflexiones de una '2 sexual') .
Autora: Sígrid Fadrique.

Genial, no tanto por lo bien redactado como por lo honesto y no tanto por lo dicho, como por lo no dicho. Gracias.
ResponderEliminarGracias a tí Ramón por tus palabras! Todo un placer tenerte por aquí!
Eliminar